lunes, 18 de julio de 2011

De un amor horrible o de un dolor hermoso

¡Detenganlá! -gritó desesperado.
Se llevó mi historia, se la guardó en un bolsillo, se cagó de risa en mi cara.
Hacía que lloraba la hija de mil, me juró por los de arriba y ¡charlaba a mis espaldas!
¿Cómo puede ser? ¿Quién la dejó entrar?

¡Fuiste vos! -se reprochó a si mismo.
La dejaste entrar vos! Si ya te había tirado una vez,
cómo volviste a confiar, desde aca se le veía la cara de billete falso.
Que tonto te hace el amor pebete, mirá como estás ahora,
sangrando por los ojos hermano,
metieron tu alma en un cajón lleno de cartas absurdas,
te mataron de raíz, se olvidaron de quien fuiste,
te compraron con un oso y un par de chocolates,
te escribieron un poemita y te creiste único.

¡Detenganlá! -ya sin consuelo y lleno de lágrimas.
Es una delincuente, se traga  los corazones.
¡Por favor, basta! ¡Saquenlá de aquí! Que ya la perdoné.......

...y me está volviendo a enamorar.

3 comentarios:

  1. muy muy muy bueno.Posta. En particular, la eleccion de lo coloquial para simular el dialogo con el corazon.

    ResponderEliminar
  2. es muy cierto, y aunque no hayas perdonado, te vuelve de nuevo, es inevitable.

    ResponderEliminar
  3. es muy tierna la ultima parte, confieso q se me pianto un lagrimooon!matii♥

    ResponderEliminar