Con un abrazo, una palabra o una mirada,
tanta enseñanza en tan poco mundo,
tanta vida, tanto corazón profundo.
Y yo siempre tropezando, cascoteando almas, pensando verdades,
sembrando ilusiones, cosechando fracasos, derrumbado moralmente,
cayendo al olvido, muriendo por dentro,
sintiendo el vacío, llenando misterios.
Y vos siempre a mi lado, sin física,
pero con tanta química,
con un abrazo, una palabra o una mirada.
Y cuando más me dolía el alma, allí estabas vos,
comprendiendo mi absurdo dolor,
cayendo a lo más mundano de mi mismo.
Y me diste un abrazo, y lloré.
Mi corazón no estaba solo.
Yo ya no estoy solo,
cumbres borrascosas.
Y ahora me toca a mí, siento que siento de nuevo,
vuelvo a creer que hay una rosca más de vuelta,
que no todo está dicho, que mi vida no es un alma más.
Y no se que tanto pueda sanar mis errores una letra,
no se que tanto puedan llenar tus espacios mis palabras,
es que no siempre me sale mirar a los ojos,
no siempre me sale decir la verdad.
Y quizás no sepa entenderte, quizás no entiendas a mi mente,
y ahora estás sorprendida, y una lágrima recorre tu mejilla,
no me preguntes mañana, no voy a saber que decir.
Con un abrazo, una palabra o una mirada,
sabemos los dos, yo soy parte de tu cuerpo,
y vos sos parte de mi Dios.
"Si voy con lo que tengo en el corazón y dejo que salga, entonces voy bien..."
viernes, 30 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Nos olvidamos
...feliz?
Se apagaron los cielos, se encendieron los silencios,
perdimos el control de todo aquello que habíamos armado.
Encontramos espacio, rearmamos al mundo,
pero nos olvidamos... simplemente de nosotros, nos olvidamos.
Mirás hondo y no ves más que la solución,
ella siempre esta allí y yo que siempre voy a estar en vos.
Me arreglaste el alma con dos besos y un te quiero,
me callé tus ojos y no necesitabamos nada más.
Pero hoy... Hoy estoy sin palabras,
esperaba que realmente el mundo no fuera mundo,
pero el cielo oscureció, y la lluvia caía lenta,
y por mi ventana vi tus ojos, y yo sin vos,
en mi cumpleaños...
Se apagaron los cielos, se encendieron los silencios,
perdimos el control de todo aquello que habíamos armado.
Encontramos espacio, rearmamos al mundo,
pero nos olvidamos... simplemente de nosotros, nos olvidamos.
Mirás hondo y no ves más que la solución,
ella siempre esta allí y yo que siempre voy a estar en vos.
Me arreglaste el alma con dos besos y un te quiero,
me callé tus ojos y no necesitabamos nada más.
Pero hoy... Hoy estoy sin palabras,
esperaba que realmente el mundo no fuera mundo,
pero el cielo oscureció, y la lluvia caía lenta,
y por mi ventana vi tus ojos, y yo sin vos,
en mi cumpleaños...
miércoles, 14 de marzo de 2012
Ardor introspectivo (aquella madrugada)
Reviento...
Intento, pero ya no puedo seguir, me morí aquella madrugada.
Me morí tantas veces, lloré tanto. Suspiré tu amor y conseguí dolor.
Hay cristales que se quiebran, sentimientos que se hielan,
y hay sapiencia...
Muchas veces el hombre necesita aire, necesita recorrer sus caminos,
amainar la tormenta, reencontrar al corazón perdido en la memoria de los perdularios.
Me duele...
Hice tanto por este amor... ¿hice tanto?
No se qué fue, no se cómo ni por qué.
Apago la luz, me reconforto en mi almohada,
cierro mis ojos y el olor a frío vuelve a abrazarme.
Por momentos no se si realmente soy yo o me perdí aquella madrugada.
Puedo ver sin mirar, puedo oir sin escuchar,
lo que no puedo es volver...
Hace tiempo vengo buscando algo que despierte a mi razón,
algún antídoto antipasión, alguna cadencia que ilumine mi voz.
Reviento...
Y las almas van directo hacia el sol,
y tu alma es un solsticio veraniego,
y su alma es una daga en mi corazón,
y mi alma ya no es mía, sólo es mío este dolor.
Reventé...
Me encontré y volvime a perder,
en el frío primaveral de aquella madrugada,
de este ardor introspectivo.
Intento, pero ya no puedo seguir, me morí aquella madrugada.
Me morí tantas veces, lloré tanto. Suspiré tu amor y conseguí dolor.
Hay cristales que se quiebran, sentimientos que se hielan,
y hay sapiencia...
Muchas veces el hombre necesita aire, necesita recorrer sus caminos,
amainar la tormenta, reencontrar al corazón perdido en la memoria de los perdularios.
Me duele...
Hice tanto por este amor... ¿hice tanto?
No se qué fue, no se cómo ni por qué.
Apago la luz, me reconforto en mi almohada,
cierro mis ojos y el olor a frío vuelve a abrazarme.
Por momentos no se si realmente soy yo o me perdí aquella madrugada.
Puedo ver sin mirar, puedo oir sin escuchar,
lo que no puedo es volver...
Hace tiempo vengo buscando algo que despierte a mi razón,
algún antídoto antipasión, alguna cadencia que ilumine mi voz.
Reviento...
Y las almas van directo hacia el sol,
y tu alma es un solsticio veraniego,
y su alma es una daga en mi corazón,
y mi alma ya no es mía, sólo es mío este dolor.
Reventé...
Me encontré y volvime a perder,
en el frío primaveral de aquella madrugada,
de este ardor introspectivo.
jueves, 8 de marzo de 2012
Me inspiras vos
No me inspira una montaña ni una postal de luna llena,
no me inspira una novela ni un vestido en las mejores piernas,
a mi me inspiran otras cosas: a mi me inspira verte, mujer.
Cuanto sol en una sola sonrisa,
cuanto amanecer de amor hay en esos ojos.
Esa boca desvela noches, despierta corazones...
El frío de este invierno que me invitan a jugar en tu cuerpo,
una y otra vez, dejando caballos galopando al viento,
cupidos con flechas de amianto, amores con ganas de tanto.
No me inspira una canción de Sabina ni un poema de Neruda,
no me inspira una tormenta ni tampoco un mar tranquilo,
a mi me inspiran otra cosas: tus colores, tus silencios...
A mi me inspira tu cuerpo, a mi sólo me inspiras vos...
no me inspira una novela ni un vestido en las mejores piernas,
a mi me inspiran otras cosas: a mi me inspira verte, mujer.
Cuanto sol en una sola sonrisa,
cuanto amanecer de amor hay en esos ojos.
Esa boca desvela noches, despierta corazones...
El frío de este invierno que me invitan a jugar en tu cuerpo,
una y otra vez, dejando caballos galopando al viento,
cupidos con flechas de amianto, amores con ganas de tanto.
No me inspira una canción de Sabina ni un poema de Neruda,
no me inspira una tormenta ni tampoco un mar tranquilo,
a mi me inspiran otra cosas: tus colores, tus silencios...
A mi me inspira tu cuerpo, a mi sólo me inspiras vos...
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