Aquella mañana sentí estar vencido para seguir,
las cosas más simples empiezan a sumar en mi.
Abrumado en supuestas traiciones,
cascoteado por mis convicciones,
del silencio hice trizas al decidir.
Y justo la cosa empezó a verse bien,
la brisa no puede ni rozar mi piel.
Dejé de sentirme un perdedor,
me aferré fuerte a la reflexión,
y eso simple que poco importó,
empecé a valorarlo con devoción.
Inmóvil e incapaz,
grito hacia los cuatro vientos,
a veces pierdo el aliento,
siempre esperando algo que vendrá.
Fuente:
Maldita Suerte Rock, del disco
"Sangre, sudor y lágrimas" año 2008
http://www.malditasuerte.com.ar

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