juraron jamás dejar de contar uno con el otro,
juraron ser felices codo a codo,
juraron ser juntos por siempre...
El destino incierto jugó con fichas oscuras,
y no se sabe porque, pero todo lo que habían jurado,
quedó en nada...
Y lo que uno no sabe es que de vez en cuando,
cuando la luna se muestra pura tal como es,
el otro lo llora...

las marcas que nos quedan las lloramos poco a poco, de a una vez por mes, y la vida que no alcanza para agotar el llanto de perder el corazon por ahi.
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