Te veo ahí,
ahí parada, tan frágil, tan perfecta, con tanta magia.
De cuerpo chico pero armónicos colores,
siempre en busca de algún amante apasionado.
Eso siempre te gustó, nunca te casaste con nadie (aunque me moleste, debo decirlo),
cualquiera que te estire la lengua y vos ya das que hablar.
Que paradójico, es como si Dios te hubiese traido al mundo sólo para eso, para hablar, para comunicar, a veces, esas cosas que no somos dignos de poner en palabras.
Quisiera que me ames, como yo te amo a vos,
que seas una extensión de mi nación,
que salgamos al mundo sólo vos y yo, tu voz y mi canción,
que nos vean unidos, que me entiendas y que entres en razón,
que aunque suene egoista, hagas todo lo que digo yo.
Te veo ahí,
hoy estás más linda que nunca...
Te veo esbelta, mirándome, deseosa de interrumpir el silencio y cantarme la posta,
con ganas de que te toque como aquella vez y ¡qué noche!: mis dedos por todo tu cuerpo, segundo a segundo, compás a compás.
Es que son pocos los que entienden nuestro amor, medio improvisado, medio a lo apurado, pero siempre pasional...
Muy dulce Fer!!
ResponderEliminarSuma puntos que el romantisismo sea traido a la realidad, habla de una mina real, y se la quiere con defectos...(en vez de la poesia retrograda que pinta al otro como a un ser dotado de perfección).
"...y cantarme la posta"
ResponderEliminarMuy tierno amigo